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6/8/11

Literatura Infantil Venezolana


      Autor: Narciso. A. Méndez Pérez
       Ilustración: Alfredo Arcia

La bella y moderna Caracas, tiene una antigua parroquia; donde parece que vive un pregonerito; aunque los vecinos, dicen que viene de lejos. Lo cierto es que en esa parroquia, llamada La Pastora, se oye su pregonar mañanero: 
  - CALIENTICAS LAS NOTICIAS..  CALIENTICAS ...

      Todas las madrugadas, cuando los Pastoreños duermen muy arropados; porque hace un frío que castañea los dientes; se oye una voz lejana que se acerca y bajando en el tobogán del viento  canta las noticias del  alba:  COMO PAN CALIENTICO,  TEMPRANITO, LAS NOTICIAS CALIENTICAS.
    La brisa se despierta y dice:- . ahhss..ahhss.., es la voz del pregonerito que despierta al rocío, con las notas de sus labios, al temblar de frío...
   Con su  alegre canto de  esperanza,  el eco de su voz hace vibrar la cuadra por donde va pasando; canto de esperanza matutina; porque en cada enérgico pregonar; él espera que le compren los periódicos del alba y así, bien temprano, llevar el sustento a  casa  y luego; marchar, contento a la escuela.
 La brisa, suavemente le susurra al oído: -¡Qué bien!, pregonerito, eres todo un NIÑO – HOMBRE.
   El pregonerito sigue cantando como un “turpial”y al alejarse, entre las cuadras silenciosas y cubiertas de neblina de la Pastora; el eco de su pregón se oye venir  agudo y lejano dentro de la neblina viajera. El viento, que es su mejor amigo, ventilorea todas las casas y despierta a la gente, para que  compren los periódicos del pregonerito valiente;  también, hace que en la iglesia, suenen las campanas:  talan... tilín...talán... y corran sobre la brisa los finos tañidos hasta alcanzar la voz del pregonerito, para unirse con su cantar: TALAN: Noticias calienticas-TILIN: como el cafecito  -. TALAN: Como la arepa y el pan..      El viejo viento, amigo del tiempo, le dice  a las campanas: Suenen campanitas  ¡Alegres..! Con tañidos de oro y cristal, que  mi gozo y alegría en este poema van: 
Allí vas niño valiente
https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEguQh0jMlD9PxeVBTBFRY_Ry5roFn-GvNi51kEHjBFd3cHPIJId31BnR4Ge41oLSBLR1w7IQsk-oEvM1Iq_qozKHJdP9Eg1GcmCrk7J2FairajUGstANs7-oDwREoG6ozGdRxiLk6IMjv6L/s200/pregonero1+peq.jpgBuscando la arepa y el pan
Pan frío de la madrugada
Arepa de tu infantil jornada
Pan que a veces sabe a juegos
Arepa que a veces sabe a nada.
Anda y ven, pregonerito de mi tierra
Juega trabajando
Y trabaja  jugando
con remolinos de brisa
que todas las mañanas
te comprara tu noticia,
para tu arepa, mensajera
el parroquiano que espera...
   Hoy ha dejado de pasar el pregonerito y los parroquianos comentan:
- ¿Habrá muerto de hambre o de frío?’
 - Noo, es imposible, Dios no lo quiera.
   -¿Estará enfermo?
- Será que  no le dieron, periódicos para vender.
 Las campanas tañen: tiilaán. tiiliin.. tiilaan,    lánguidamente.
   Los tañidos se pierden en el plateado espacio del amanecer, son ecos solitarios, sin campanero, porque Hoy no hubo ni pregón, ni pregonero.
  Viene la nueva madrugada, reina el silencio y todos duermen profundamente.....  De repente se oye:   -FRESQUITAS LAS NOTICIAS  FRESQUITAS... COMO PIÑAS MADURITAS. FRESQUITAS COMO  PIÑAS MADURITAS.
 Las campanas ponen música sobre el silencio:TILAN: periódicos. - TILIN: despertar- TALAN: todos, las noticias a comprar. ¡Bravo!.. ¡Bravo! - Has vuelto con tu inmensa torre de periódicos sobre tu cabeza. 

    En el silencio inmenso de la madrugadla, se oye como en el mar: zuuass-chass; cuando él deja rodar los periódicos por debajo de las puertael periódico se convierte en  una ola mensajera de canto, amor y esperanza.

       Los alegres tañidos abrazan al viento y al pregonero y nuevamente se van con la mañana para hacer más bella y hermosa a la escuela. 
                                               Y.. “Colorín”  “colorao” este cuento se ha “terminao”

5/8/11

Poesía Rubén Darío. Cantos de vida y esperanza.


CANTOS DE VIDA Y ESPERANZA
Rubén Darío
A José Enrique Rodó

I
Yo soy aquel que ayer no más decía
el verso azul y la canción profana,
en cuya noche un ruiseñor había
que era alondra de luz por la mañana.

El dueño fui de mi jardín de sueño,
lleno de rosas y de cisnes vagos;
el dueño de las tórtolas, el dueño
de góndolas y liras en los lagos;

y muy siglo dieciocho y muy antiguo
y muy moderno; audaz, cosmopolita;
con Hugo fuerte y con Verlaine ambiguo,
y una sed de ilusiones infinitas.

Yo supe de dolor desde mi infancia,
mi juventud... ¿fue juventud la mía?
Sus rosas aún me dejan la fragancia...
una fragancia de melancolía...

Potro sin freno se lanzó mi instinto,
mi juventud montó potro sin freno;
iba embriagada y con puñal al cinto;
si no cayó, fue porque Dios es bueno.

En mi jardín se vio una estatua bella;
se juzgó de mármol y era carne viva;
un alma joven habitaba en ella,
sentimental, sensible, sensitiva.

Y tímida, ante el mundo, de manera
que encerrada en silencio no salía,
sino cuando en la dulce primavera
era la hora de la melodía...

Hora de ocaso y de discreto beso;
hora crepuscular y de retiro;
hora de madrigal y de embeleso,
de "te adoro", de "¡ay!" y de suspiro.

Y entonces era en la dulzaina un juego
de misteriosas gamas cristalinas,
un renovar de notas del Pan griego
y un desgranar de músicas latinas.

Con aire tal y con ardor tan vivo,
que a la estatua nacían de repente
en el muslo viril patas de chivo
y dos cuernos de sátiro en la frente.

Como la Galatea gongorina
me encantó la marquesa varleniana,
y así juntaba a la pasión divina
una sensual hiperestesia humana;

todo ansia, todo ardor, sensación pura
y vigor natural; y sin falsía,
y sin comedia y sin literatura...:
Si hay un alma sincera, ésa es la mía.

La torre de marfil tentó mi anhelo;
quise encerrarme dentro de mí mismo,
y tuve hambre de espacio y sed de cielo
desde las sombras de mi propio abismo.

Como la esponja que la sal satura
en el jugo del mar, fue el dulce y tierno
corazón mío, henchido de amargura
por el mundo, la carne y el infierno.

Mas, por la gracia de Dios, en mi conciencia
el Bien supo elegir la mejor parte;
y si hubo áspera hiel en mi existencia,
melificó toda acritud el Arte.

Mi intelecto libré de pensar bajo,
bañó el agua castalia el alma mía,
peregrinó mi corazón y trajo
de la sagrada selva la armonía.

¡Oh, la selva sagrada! ¡Oh, la profunda
emanación del corazón divino
de la sagrada selva! ¡Oh, la fecunda
fuente cuyo virtud vence al destino!

Bosque ideal que lo real complica,
allí el cuerpo arde y vive y Psiquis vuela;
mientras abajo el sátiro fornica,
ebria de azul deslíe Filomela.

Perla de ensueño y música amorosa
en la cúpula en flor del laurel verde,
Hipsipila sutil liba en la rosa,
y la boca del fauno el pezón muerde.

Allí va el dios en celo tras la hembra,
y la caña de Pan se alza del lodo;
la eterna vida sus semillas siembra,
y brota la armonía del gran Todo.

El alma que entra allí debe ir desnuda,
temblando de deseo y fiebre santa,
sobre cardo heridor y espina aguda:
así sueña, así vibra y así canta.

Vida, luz y verdad, tal triple llama
produce la interior llama infinita.
El Arte puro como Cristo exclama:
¡Ego sum lux et veritas et vita!

Y la vida es misterio, la luz ciega
y la verdad inaccesible asombra;
la adusta perfección jamás se entrega,
y el secreto ideal duerme en la sombra.

Por eso ser sincero es ser potente;
de desnuda que está, brilla la estrella;
el agua dice el alma de la fuente
en la voz de cristal que fluye de ella.

Tal fue mi intento, hacer del alma pura
mía, una estrella, una fuente sonora,
con el horro de la literatura
y loco de crepúsculo y de aurora.

Del crepúsculo azul que da la pauta
que los celestes éxtasis inspira,
bruma y tono menor ¡toda la flauta!,
y Aurora, hija del Sol ¡toda la lira!

Pasó una piedra que lanzó una honda;
pasó una flecha que aguzó un violento.
La piedra de la honda fue a la onda,
y la flecha del odio fuese al viento.

La virtud está en ser tranquilo y fuerte;
con el fuego interior todo se abrasa;
si triunfa del rencor y de la muerte,
y hacia Belén... ¡la caravana pasa!


Fuente:
http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/antologiapoetica/RubenDario/poesia/yosoyaquel.asp

Literatura Infantil Venezolana

LITERATURA INFANTIL

La literatura infantil en Venezuela

Mª Beatriz Medina
Banco del libro
     Como antecedente de la literatura infantil, la oralidad en Venezuela recopiló la rica y variada tradición de una herencia que sería recogida más tarde por los libros para niños. Sin embargo, cuando la imprenta hizo su aparición en el país se editaron los primeros libros para niños, que se alejaron de la oralidad para que se ubiquen bajo los preceptos del didactismo.
     Cuando el país había transitado años de independencia y era necesario trazar los límites de la identidad nacional, los libros para niños volvieron la mirada hacia los héroes y la tradición oral, poblada de personajes como Tío Tigre y Tío. El nombre de Rafael Rivero Oramas se hace presente como pionero y gran divulgador de la tradición oral. Antonio Arráiz publica en esa misma línea, Cuentos de TíoTigre y Tío Conejo en la década de los cuarenta, Pilar Almoina saca a ala luz Carrera Y El camino de Tío Conejo en 1970 y Luis Eduardo Egui Cuentos para niños, en 1971.
     El criollismo narrativo dejó su impronta cuando varios de sus cultores -como Luis M. Urbaneja Achelpohl y José Rafael Pocaterra- incursionaron en la literatura para niños. El modernismo se hizo presente con El diente roto de Pedro Emilio Coll, mientras la modernidad irrumpe con Manzanita (1951) de Julio Garmendia, un clásico de la Literatura infantil venezolana. Miguel Vicente Pata Caliente (1971) de Orlando Araujo sigue esta senda y entre ellos, se sitúan autores como Oscar Guaramato Ramón Palomares, David Alizo, Carlos Izquierdo, Francisco Massiani y Marisa Vannini.
     En poesía, Fernando Paz Castillo con La huerta de Doñana (1920) y Manuel Felipe Rugeles con su libro Canta Pirulero (1954) inician, con propiedad, el cultivo del género poético para niños. Rafael Olivares Figueroa y Efraín Subero publican antologías fundamentales. Y son refencias obligadas los nombres de Elizabeth Schön, Beatriz Mendoza Sagarzazu, Ana Teresa Hernández, Velia Bosch, Aquiles Nazoa y Jesús Rosas Marcano, este último gran promotor -- desde distintas aristas-- de la literatura infantil.
     A partir de los años setenta se siente un impulso en el libro para niños, surgen varias editoriales y se crea -bajo la batuta de Monika Doppert desde ediciones Ekaré- una escuela en el campo de la ilustración del que dan muestra los trabajos de Morella Fuenmayor, Rosana Farías, Irene Savino, María Fernanda Oliver y Cristina Keller. En otra tendencia más cercana a lo que se conoce como ilustración de libros para niños se sitúan Marcela Cabrera, Carmen Salvador, Vicky Sampere, María Elena Repiso, Jorge Blanco y Menena Cottin. Mención aparte merecen Carlos Cotte, Gloria Calderón y, más recientemente, Gerald Espinoza.
     La contemporaneidad, ya con otra visión del libro para niños, presenta un conjunto de autores que siguen líneas diferentes. Salvador Garmendia, con una obra consolidada, incursiona revitalizando la narrativa. Los nombres de Daniel Barbot, Verónica Uribe y Carmen Diana Dearden asumen distintas posturas con un objetivo común: recuperar el espacio de la cotidianidad y de la realidad, con una buena dosis de imaginación. Laura Antillano y Mercedes Franco revisitan temas con propuestas novedosas, mientras Yolanda Pantin consolida una presencia importante con un trabajo continuo. Rafael Arráiz Lucca y Ednodio Quintero muestran visiones diferentes a la hora de abordar el género. María del Pilar Quintero y Aminta Díaz recuperan el ámbito de lo tradicional, mientras Armando José Sequera y Luiz Carlos Neves ejercen -con conciencia y disciplina- el oficio de escritor; el primero dentro del campo de la narrativa y el segundo con una obra poética extensa que ha marcado el curso de la poesía infantil en nuestro país. Aurora de La Cueva y Fanuel Díaz han asumido el riesgo de trabajar el libro informativo y nuevos nombres como el de Mireya Tabuas, Reyva Franco y Rafael Rodríguez Calcaño anuncian otros derroteros. 

 Fuente:
http://bib.cervantesvirtual.com/portal/venezuela/lit_infantil.shtml

Mapa del sitio    Página mantenida por el  Taller Digital

30/7/11

Poesía Infantil



El desordenador (Versos de colores, Editorial Hiperión) 

Anda el ordenador
subido de color
y algo desordenado
desde el martes pasado.


        Navega en un mensaje
sin pasaje ni viaje.
Vaga etéreo y errático
por el mar informático.




Una computadora
cubana lo enamora,
atravesando el charco
sin avión y sin barco.


Lo conquista despacio
por el ciberespacio.
Al cabo le da coba,
entre arrobo y arroba..

Con un abracadabra,
de palabra en palabra,
lo vuelve del revés:
la cabeza en los pies.

Padece hipertensión,
se le mueve el ratón,
se le abre una carpeta,
se vuelve majareta...

Archiva corazones
por todos los rincones.
Imprime sólo flores
de todos los colores.

Y vive enamorado,
día y noche colgado
del hilo telefónico,

en su cielo electrónico.

El desordenador (Versos de colores, Editorial Hiperión)

8/12/10

Las Hormigas

Las hormigas

Un día el león convocó a todos los animales de la sabana y de la selva.Cuando todos estuvieron en su presencia, el pregonero se subió a un árbol y proclamó el bando siguiente:
- ¡Orden del rey león! Todos los animales de cualquier género, especie o tamaño tienen que reconocer al león como a su rey, deben rendirle homenaje y obediencia, someterle sus litigios y aceptar sus sentencias. El que se atreva a rebelarse será castigado.
Un sordo murmullo recorrió la asamblea de los animales y luego se alzó una vocecita para protestar. Era la portavoz de las hormigas:
- Nosotras no aceptamos la orden. En nuestra tribu nuestros antepasados nos dieron una reina y nosotros obedeceremos solamente sus órdenes.
El león respondió: - ¡Tendréis vuestro castigo! Todos se dispersaron y al atardecer los hijos del león salieron a cazar. Cogieron un hermoso jabalí, lo escondieron en un matorral y se fueron a decírselo al gran jefe. Las hormigas, avisadas por los exploradores, acudieron desde los cuatro puntos cardinales y en un instante cubrieron la sabana.
Las hierbas y los árboles rebosaban de hormigas, que limpiaban sus mandíbulas para la gran batalla. En un instante devoraron al jabalí dejando sólo los huesos pelados. Mientras tanto el sol había desaparecido del horizonte entre resplandores de fuego.
Finalmente el león llegó con toda su familia. El ejército de las hormigas entró en acción y cayeron sobre los felinos. Se encaramaron sobre sus patas. Sus pinzas agudas se metieron en la piel, dentro de las orejas, en los ojos. Los desgraciados leones, rugiendo de dolor, se revolcaban en la tierra. Trataron de huir lejos golpeándose contra los árboles. Pero no pudieron escapar al asalto de las hormigas.
A la mañana siguiente un buitre pasando en un vuelo rasante vio los esqueletos de la familia del león que había pretendido imponerse como rey absoluto de todos los animales.
Y continuando su vuelo solitario pensó que "los poderosos nunca deben despreciar la fuerza de los débiles cuando permanecen unidos".
Alarico Gómez.


30/10/10